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Impacto de la inteligencia artificial en el negocio del fútbol: eficiencia operativa y nuevas estrategias de monetización

La IA entró al fútbol por el vestuario y se quedó en el departamento financiero. El negocio no está en ganar en el área pequeña, sino en no desperdiciar lo que ya tienes.

4 de agosto de 2026·6 min de lectura
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Un córner del Liverpool ya no es un córner. Es un grafo dinámico con 22 nodos, un modelo de Redes Neuronales que predice quién ganará el primer contacto y una recomendación milimétrica sobre dónde colocar al central para que la probabilidad de remate suba del 18% al 31%. Lo firma TacticAI, una herramienta que Google DeepMind presentó junto a expertos del Liverpool en un artículo científico. En pruebas a ciegas, los evaluadores prefirieron las jugadas que sugería la máquina en el 90% de los casos frente a lo que hacían de verdad sobre el campo. Nueve de cada diez veces, el algoritmo colocaba mejor a los futbolistas que el planteamiento real.

Ahí empieza la historia, pero no es la más importante. La inteligencia artificial en el fútbol no vale por lo que gana en el área pequeña, sino por lo que ahorra y factura fuera de ella. El movimiento de fondo no es táctico, es contable. La IA entró por el vestuario y se ha quedado en el departamento financiero, que es donde de verdad se decide si un club sobrevive.

El mercado global de IA aplicada al deporte lo valoran en varios miles de millones de dólares en 2025, según las estimaciones que manejan casas como Grand View Research, Precedence Research y Fortune Business Insights. Para los próximos años apuntan a un crecimiento sostenido, y de aquí a la década de 2030 las proyecciones se disparan hasta cifras que multiplican por varias veces el punto de partida, con tasas de crecimiento anual que rondan el 27%. La amplitud entre unas previsiones y otras dice mucho de lo especulativo del asunto, pero la dirección no admite discusión. Y dentro de ese pastel, los deportes de equipo liderados por el fútbol son el segmento que más ingresos genera.

La parte deportiva es la que sale en las ruedas de prensa, aunque su lógica también es dinero. Las lesiones son el gasto más estúpido del fútbol de élite, un activo caro parado en la enfermería mientras cobra ficha completa. Zone7, que trabaja con cantidades ingentes de datos de actividad física, cruza datos de GPS, frecuencia cardíaca, sueño y estrés para lanzar alertas de riesgo con una precisión certificada del 72% y una antelación de uno a siete días. Los números que reportan sus clientes son el argumento comercial. El Liverpool documentó una caída del 30% en días perdidos por lesión. Los Angeles FC bajó un 53% el volumen total y un 69% las lesiones musculares sin contacto. El Getafe se apuntó un descenso del 40% el primer año y del 66% el segundo, a medida que el modelo se afinaba con datos de su plantilla. Cada partido que un titular no se pierde es ficha amortizada y valor de mercado protegido de cara a un traspaso.

72%
La precisión certificada con la que Zone7 lanza alertas de riesgo de lesión con uno a siete días de antelación. Significa también que se equivoca casi tres de cada diez veces.
Fuente: Zone7

El scouting va por el mismo camino, el de convertir horas de trabajo en segundos de consulta. El Sevilla ha desarrollado con IBM y modelos de lenguaje una herramienta de recomendación que ingiere cientos de miles de informes de ojeadores escritos en lenguaje natural y los cruza con datos duros de velocidad, minutos y antropometría. Lo que antes exigía a la dirección deportiva cientos de horas de lectura ahora se resuelve preguntándole a un chat. En una ventana de fichajes, donde la prisa arruina decisiones, ese margen vale una plantilla entera.

Hasta la FIFA se ha subido a la eficiencia con el fuera de juego semiautomático. Entre 10 y 16 cámaras rastrean 29 puntos del cuerpo de cada jugador a 50 fotogramas por segundo, y el balón conectado manda datos de impacto a 500 hercios. El resultado es una decisión en segundos y menos interrupciones, que es tanto una mejora del espectáculo como una forma de proteger el producto televisivo que pagan las operadoras.

Con todo, el dinero de verdad está en la taquilla y en la pantalla del móvil. La fijación estática de precios es una máquina de perder billetes, vendiendo barato en el partidazo y dejando huecos en el trámite de miércoles. El mercado de precios dinámicos en el deporte, que según los informes del sector movía 2.400 millones de dólares en 2025, escalará hasta 5.800 millones en 2033 con una tasa anual del 11,6%. Los motores evalúan más de 50 variables en tiempo real, desde el rendimiento de ambos equipos hasta si falta la estrella por sanción, pasando por la previsión del tiempo y la velocidad histórica de compra. Los clubes que los usan reportan subidas de facturación de hasta el 27% en los partidos calientes. Y llenar el estadio arrastra el ingreso secundario, la cerveza, la camiseta y el parking.

5.800M$
A lo que escalará el mercado de precios dinámicos en el deporte en 2033, desde los 2.400 millones de 2025, con una tasa anual del 11,6%.
Fuente: informes del sector

El otro filón es el contenido troceado. El aficionado quiere el clip inmediato, no el resumen de medianoche. WSC Sports procesa tres capas a la vez durante el partido, la imagen que reconoce jugadores y jugadas, el audio que mide los decibelios de la grada y el tono del narrador, y los metadatos estadísticos. En el Mundial de Catar, esa tecnología masticó más de 800 horas de emisión y generó miles de resúmenes que sumaron cientos de millones de reproducciones. El objetivo comercial es sacar al seguidor de las redes de terceros, donde en el fútbol europeo apenas entre un 0,5% y un 2% se convierte en cliente pagador, y meterlo en las plataformas propias del club. Plataformas de streaming que han adoptado estos automáticos reportan crecimientos notables de ingresos digitales y reproducciones. El gol se convierte en pieza y la pieza en suscripción.

Y arriba de todo, la publicidad se vuelve elástica. La visión por computador audita en directo cuántos segundos y con qué nitidez aparece un logo en la camiseta o en la valla, poniendo cifra exacta al retorno del patrocinador. La inserción virtual permite emitir el mismo partido con vallas LED distintas según la región, vendiendo el mismo metro cuadrado de publicidad a varios anunciantes a la vez. Un espacio, muchos dueños. El Sevilla ha llevado el circuito hasta el final, empaquetando sus desarrollos propios de scouting, análisis, gestión de afición y venta de entradas en una unidad de consultoría que vende tecnología a otros clubes. Un ingreso recurrente que no depende ni de la clasificación ni del descenso.

La objeción es legítima y hay que ponerla encima de la mesa. Buena parte de estas cifras salen de las propias empresas que venden el software, y un club que presume de bajar un 66% las lesiones no es exactamente una fuente neutral. Las horquillas de mercado tan abiertas delatan que nadie sabe dónde acabará esto y que hay humo mezclado con la señal. La precisión del 72% de Zone7 significa que se equivoca casi tres de cada diez veces, y un fichaje sigue fallando aunque lo bendiga un modelo de lenguaje. La IA reduce la incertidumbre, no la abole. El que la compre esperando certezas comprará decepción.

Lo interesante es que el margen ya no está en pagar más por el crack, sino en no desperdiciar lo que uno tiene, ni un asiento vacío, ni una ficha en la enfermería, ni un gol sin trocear. El club que antes ganaba comprando ahora gana afinando. Y cuando la ventaja competitiva se mide en fotogramas por segundo y en variables por partido, el ojeador con libreta empieza a parecerse mucho al futbolista al que la máquina prefirió no colocar.

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